
Desde hace muy poco tiempo, unos diez mil años, empezamos a comportarnos de una manera extremadamente peculiar: en vez de adaptarnos al entorno, empezamos a modificarlo en nuestro beneficio. A partir de entonces se puede decir que nuestra huella se ha ido convirtiendo más bien en un pisotón.
Ensuciamos y gastamos mucho los seres humanos y el planeta ha sufrido las consecuencias. Pero sin aire, sin agua, sin suelo y sin otros seres vivos no podremos sobrevivir. La Tierra es un lugar maravilloso, pero «la utilizamos» sin pensar que en ella tienen que seguir viviendo nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.
Opinión: Es un libro que abre los ojos de muchas maneras y también las conciencias. Merece la pena leerlo, es ameno, divertido con los dibujos de Forges y elemental para comprender lo que nuestra raza hace al planeta que nos cobija. Despierta el ecologista que "todos" llevamos dentro.
Lo he disfrutado mucho.
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