Sinopsis: Un rastro de sirena es la cuarta entrega de una serie protagonizada por Ricardo Blanco. En esta ocasión, el detective canario se enfrenta al descubrimiento del cadáver de una muchacha que aparece en las costas de La Laja descuartizado. Con un tatuaje y un collar como únicos elementos para intentar desentrañar el crimen, Blanco se ve obligado a adentrarse en el mundo de la prostitución y tráfico de drogas de la isla.
Opinión: Como siempre me pasa con este autor su ironía y sentido del humor me hace muy agradable la lectura.
Escribe sencillo, bien, sin circunloquios ni palabras rimbombantes. Resulta muy divertido y su espíritu canario se deja entrever por los cuatro costados.
El detective es simpático y no deja de meterse en líos de los que sale bien parado, pero no sabemos si es por su buen hacer o porque nació con estrella. Se hace cercano y parece que te lo puedes encontrar por la calle en cualquier momento. Eso es lo que más me gusta de este autor y sus novelas de Ricardo Blanco.
Dentro del drama de la pérdida de personas por asesinato, la narración se hace muy amena.

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